No tengo rejas
ni portales.
Soy una casa abierta
que recibe
la inundación
y el verano
como si fueran
un mismo rostro.
Yo me entrego
al porvenir
de las horas
aunque me asuste el invierno desalmado.
Yo soy un poco vida,
porque he amado,
y también muerte
de renuncias.

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