Llegamos a Roma por casualidad. Aquel sábado de diciembre, después de ver una muestra de artesanías, nos iluminó una esquina, nos atrajo hasta sí.
Roma está ubicada sobre la calle Anchorena al 780. Es un bar notable porteño, fundado en 1927, cuando Buenos Aires era otro paisaje, y el bar era también otro. Por aquel entonces hacía a las veces de fiambrería, almacén y bar. El barrio en el que se encuentra hoy día, debe su nombre a lo que era, por esos años, el mercado Abasto, que reunía a agricultores, marineros y artistas. Muchos de ellos, inmigrantes italianos, se fueron convirtiendo en habitués de Roma, que ha seguido en pie desde entonces y dentro de poco cumplirá sus 100 años.
La esquina impacta por su ambiente: una atmósfera en la que parecieran convivir dos épocas. Todavía se pueden ver las mesas y sillas de su época inicial, los adornos de madera pintada de rosa, los cuadros que reproducen escenas bien argentinas: San Martín, una flor de ceibo (nuestra flor nacional), Garde, Mess
El plato estrella del lugar, es la pizza. Pero en nuestra primera visitas, nosotros pedimos empanadas de hongos y carne picante. Acompañamos esto con dos vasos de vermuth la fuerza
Un mes despues, volveremos el busca de la pizza. Como la primera vez, el bar estaba rebasado de gente. Enseguida nos envolvió una energia cálida. Pedimos una pizza: la mitad, Amor de invierno (hongos portobellos con ), la otra mitad, Roma de verano (...)
Mientras probabamos una fainá y una empanada, se veía el barrio que al día de hoy se conoce cómo El corazón del tango
mientras oribabamos la pizza, me quedé viendo el lema del lugar: Una tradición