Me llamó la atención la construcción que elige la joven para simbolizar, y lo consigue, la rapidez con que transcurre el tiempo. Casi un pestañeo en el espacio que se nos concede para aprehender la vida. Los versos de Úrsula parecieran peldaños erigidos como las agujas góticas de las catedrales, para atrapar la luz y alzarse hacia el Infinito. Todos sus poemas son testigos vertiginosos de “un algo” que se desliza hacia el no ser. Sin embargo, hay uno que se escapa de los márgenes del tiempo. Un poema breve y bellísimo en que Úrsula consigue su propósito. Se llama, precisamente, permanencia, y dice así:
“Yo haré con vestigios del sol
un puñado de flores amarillas
para salvarnos del tiempo.”
Allí, en esa permanencia, estará siempre, con su integridad poética y con todos sus amores, salvados por la belleza de sus palabras.
Alcira Irene “Tuky” González
https://www.instagram.com/p/CC1p3AzgTbn/

