Sí, es verdad
estamos todos cansados
y nos olvidamos del oro del otoño.
Quizá la revolución consista
en eso que el hombre
ha estado postergando por siglos:
la necesidad del verdadero descanso,
ese que permite ver cómo crecen
día tras día,
las florcitas salvajes.
Esa belleza,
la que queda en los ojos,
es la que queda para siemp.
Juan L. Ortiz
